Expresión usada cuando dejas la decisión en manos de la suerte, como lanzar un dado y bancarte lo que salga. Viene del juego de la taba, bien de campo y bien sureño, donde un huesito decide si ganas o pierdes. Es básicamente jugársela y aceptar el destino, aunque a veces uno se haga el valiente nomás.
Expresión muy usada cuando alguien se va a lanzar a algo arriesgado o incierto, como jugársela y dejar que el destino decida. Viene de la taba, un hueso que se tiraba como juego de azar. Es como decir que vas a apostar fuerte por un cambio, aunque no tengas idea de cómo va a salir. Y la verdad, tiene su encanto.