Forma cariñosa y orgullosa de llamar a Extremadura, tirando de la bellota como símbolo de dehesa, encinas y, claro, del cerdo ibérico y su jamón. Se usa para presumir de raíces, de campo y de lo auténtico, a veces con retranca cuando alguien te suelta que allí no hay nada. Pues toma bellota.
"Que sí, que en Madrid habrá de todo, pero yo me vuelvo al pueblo. Esto es tierra de bellotas, de dehesa y de jamoncito, y aquí se vive a gusto, miarma."