Se dice de alguien que tiene muy mala leche, o sea, un carácter chungo y poca paciencia. También puede ser que tenga un genio que no veas y salte a la mínima, aunque no sea mala persona. En Valencia se oye bastante en plan que esa persona impone y mejor no tocarle las narices. Y sí, suena bruto, pero es muy de calle.
Se usa para hablar de alguien con una suerte brutal, de esos que siempre caen parados aunque hagan locuras. Es como decir que la vida les sonríe a lo bestia y todo les sale redondo. En muchos sitios de Venezuela se suelta con un poco de envidia sana, porque da rabia pero también hace gracia ver tanta racha buena junta.