Se dice de alguien que tiene gracia natural, encanto y un puntito de desparpajo que cae bien a todo el mundo. Esa persona que habla dos minutos y ya tiene a la peña riéndose, o que anima cualquier plan sin esforzarse. No es solo ser simpático, es tener chispa. Y sí, da un poco de envidia sana.
"En el vermut del pueblo, Toni soltó dos bromas y ya tenía a media terraza partiéndose, ese tío tiene todo el salero y siempre acaba montando el plan."