Se dice en plan burla para marcar que alguien no tiene ni una pizca de gracia, que está seco, cortado o con cara de lunes. En Santiago del Estero la siesta es casi religión, así que imaginar a un santiagueño sin dormirla es imaginar a alguien sin chispa y con cero ganas de chistes. Tiene mala leche, pero es bastante gráfica.
"Te largaste con el chiste en el asado y no se rió ni el perro. Tenías menos gracia que un santiagueño sin siesta, hermano, andabas modo zombi total."