Se dice cuando alguien queda picado y con sed de revancha por algo que le hicieron. No es solo estar enojado, es andar con el rencor atravesado y mirando de reojo a ver cuándo se la cobra. Muy de cuando te dejan humillado o te pasan a llevar y tú no lo sueltas ni a palos.
"Desde que el Juancho le rompió la guitarra, el Pedrito anda con la sangre en el ojo y ya está juntando plata pa’ rayarle la moto, el pesado."