En Bolivia se usa para hablar del que se cree la última Coca-Cola del desierto sin tener con qué respaldarlo. Es el típico que posa, presume y arma show, pero en el fondo es puro humo y cero contenido. Sirve para bajarle el ego a alguien que se infla solo. Y hay que admitir que suena bien sabroso decirlo.
"Ayer el Juan llegó a la fiesta todo trajeado, hablando de sus negocios millonarios, y al final ni para el taxi tenía plata, bien simbalaque el compa."