Se dice cuando tienes la cabeza a mil, dándole vueltas a algo sin parar, como si el coco estuviera chisporroteando por dentro. Es esa mezcla de rayada y sobrepensar que no te deja ni dormir. Muy gráfica, porque te imaginas la olla saltando y tú con cara de no poder más.
"Tío, deja de mirar el WhatsApp cada dos segundos, que por la cita de mañana ya tienes la olla haciendo palomitas y ni has cenado."