Se dice cuando ya estás hasta la coronilla de alguien o de algo, harto de verdad. Es ese punto en el que la paciencia se te acabó y cualquier cosita te prende la mecha. Suele sonar medio vulgar, pero es súper común para soltar el desahogo sin dar tanta vuelta.
"No joda, con ese vecino poniendo vallenato a todo taco desde las seis ya me tiene la bola llena, hoy sí le toco la puerta."