Se dice cuando alguien demuestra ternura, empatía o sensibilidad, aunque vaya de rudo, mandón o de que nada le afecta. Es como pillarle el lado blandito a alguien que se hace el duro. Suele soltarse con cariño y un toque de burla, porque al final todos tenemos nuestro corazoncito, aunque lo escondamos.
"El jefe anda de bravo todo el día, pero vio al perrito mojado y le compró comida. Va vos, si sí tiene corazoncito el cuate."