Se dice cuando alguien anda medio ido, desubicado o atontado, como recién levantado y sin procesar la vida. Es ese estado de confusión en el que no entiendes ni dónde estás parado y reaccionas tarde a todo. Muy de mañanas bravas o de trasnocho pesado. Vamos, que tienes el cerebro en modo avión.
"Hoy llegué a la oficina con un camao el berraco, saludé al vigilante como si fuera mi tío y me fui directo al baño equivocado."