Se dice de alguien que tiene una gracia natural y un desparpajo que no se puede fingir. Vale para contar un chiste, ligar en la barra o salir de un marrón con una sonrisa. En Andalucía es casi un superpoder: no es hacerlo perfecto, es hacerlo con salero y que la gente se parta o se quede embobada.
"Quillo, el José se pone a contar dos tonterías en el bar y nos tiene doblados. Ese niño tiene arte hasta para pedir la cuenta sin que le miren mal."