Se usa para decir que hay un quilombo de ruido, como cuando todo el mundo habla a los gritos y no se entiende nada. Vale para un bar explotado, una juntada, un cumple o cualquier lugar con bardo sonoro. Es bien de quejarse con humor, tipo: no se puede ni pensar con tanta sonadera.
"Che, entré al bar y había alta sonadera, todos a los gritos. Le pedí una birra al mozo y terminé señalando con el dedo porque no se entendía nada."