Tratamiento respetuoso y bien tradicional, muy de Colombia, que equivale a usted pero suena más cercano y cariñoso. Viene de su merced y se usa para hablarle a alguien con respeto sin ponerse tieso. En el llano y en familia se oye un montón. Si lo dices bien, te ganas confianza al toque.
"Sumercé, ¿me regala un tintico? Es que amanecí con sueño y todavía no me prende el cerebro."