Se dice de alguien que es muy tacaño y está siempre mirando la pasta, como si cada euro le doliera en el alma. Cuenta hasta el último céntimo, regatea por todo y encima se hace el despistado cuando toca aflojar. Es un clásico para vacilar al colega agarrado. Y sí, pica porque suele ser verdad.
"Tío, deja de ser pesetero: te has comido media pizza y ahora dices que tú pagas solo la Coca-Cola. Venga ya, suelta la pasta y no te hagas el sueco."