Se dice de alguien que está obsesionado con el vino y va de entendido, soltando datos de uvas, barricas y añadas como si estuviera dando una cata en el bar. No es necesariamente malo, pero puede ponerse un pelín pesado. Vamos, el friki del tinto de toda la vida, con orgullo riojano.
"Mira al Luis, que si la tempranillo, que si la crianza, que si la copa buena… en el bar del pueblo ya le llaman jarrota y ni se corta."