En Chubut, decir que alguien es un gato es llamarlo metido, chusma y recontra curioso. Es el típico que se asoma a todo, pregunta de más y siempre cae justo cuando hay quilombo, como si tuviera radar para el chisme. No es un insulto heavy, pero sí una cargada para marcar que no se aguanta la intriga.
"Boludo, apenas se cortó la luz y ya estaba Maxi en la vereda preguntando qué pasó y quién fue. No puede con su genio, es un gato mal."