En Tucumán, decir que alguien es un chango de fierro es llamarlo un pibe de confianza total. Es ese amigo que no se borra, te da una mano sin vueltas y aparece cuando hay quilombo, mudanza o bajón. Leal, firme y bien gauchito. Vamos, el que te salva las papas siempre.
"Che, ¿quién me da una mano con la mudanza el finde? De una, loco, caigo con la camioneta y unas birras, ya sabés que soy tu chango de fierro."