Se le dice a alguien que es terco a más no poder, de esos que no cambian de idea ni aunque les muestres el mapa, el GPS y un cartel luminoso. Es testarudez pura, medio absurda, como si en vez de cerebro tuviera un termo bien cerrado. Se usa mucho para retar en confianza, con bronca o en chiste.

"Le expliqué mil veces cómo llegar y hasta le mandé la ubicación, pero es un cabeza de termo: dobló para cualquier lado igual y cayó en Lanús."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!