En Antofagasta se usa para decir que alguien es más fome que chupar un clavo: cero gracia, cero tema, cero reacción. Como una tabla, plana y sin vida. También puede caerle a un plan o una conversación cuando está muerta y no prende ni con gasolina. Es bien de talla, pero igual pica si te lo tiran en la cara.
"Íbamos filete en el carrete, pero llegó el Pancho y se puso como una tabla, ni un chiste tiró. Quedamos todos mirándonos y la música sonando sola, qué plancha."