Se dice cuando andas con flojera brava, sin ánimo ni para pararte del sofá. Es ese mood de estar aplastado, medio derretido, con ganas de echar cuentos y dejar que el día pase sin hacer nada productivo. La comparación con la guayaba madura es perfecta: blandita, pesada y a punto de caerse sola.
"Chamo, después del rumbón de ayer en la playa hoy me siento como una guayaba, no me da ni para bajar a comprar unas empanadas."