Se dice cuando alguien por fin se calma y deja la vida de desmadre: empieza a actuar con responsabilidad, se enfoca en el trabajo o los estudios, y a veces hasta se junta o se casa. Es como pasar de vivir al día a pensar en el futuro. Suele decirse con sorpresa y un poquito de burla cariñosa.
Se dice cuando alguien por fin se calma y empieza a vivir más en serio: deja la juerga, las locuras y se pone las pilas con el trabajo, la pareja o la familia. No es que se vuelva aburrido, es que ya no anda a la deriva. Suele soltarse como consejo o como comentario de sorpresa.
Se dice cuando alguien por fin deja la vida al garete y se pone juicioso: menos rumba, más responsabilidad. Puede ser conseguir un trabajo estable, estudiar en serio, ahorrar o formalizar una relación. Suele salir en boca de la familia, sobre todo tías y mamás, con ese tonito de regaño cariñoso que da risa, pero pica.