Apodo cariñoso y medio coquetón para alguien que te late y con quien ves futuro, como diciendo que ahí va germinando algo bonito. Se usa para tirar la onda sin ponerse intenso, con ese toque juguetón de romance en potencia. No es la frase más estándar, pero en contexto suena tierna y hasta cursi, y funciona.
"Oye, semillita, si te me pegas en el carnaval, al rato ya andamos haciendo surco y todo, ¿o qué?"