Se dice cuando se te cruza el cable y haces o dices una tontería porque estás despistado, cansado o en tu mundo. Es como “se me va la olla”, pero con ese puntito de que te has desconfigurado un segundo y luego vuelves. Muy de soltarlo entre colegas cuando metes la pata sin mala intención.
"Iba tan a mil que entré al súper, saludé al segurata como si fuera mi primo y me fui sin comprar nada. Se me fue la pinza, literal."