Se usa cuando alguien la riega y, en vez de arreglarlo, lo empeora de forma bien notoria. Es como decir que dañó el plan, lo gafó o lo dejó mal parado. En el Meta se oye para esos momentos en que todo iba medio bien y llega alguien a echarle sal a la herida. Y sí, da rabia pero da risa.
"Íbamos a pedir domicilios y el parcero llamó al número equivocado, le gritó al señor y nos cancelaron el pedido. Uy no, ese man saló la papeleta."