Se dice cuando alguien se fue de rumba tan duro que parece que salió de parranda con un país entero. Es una exageración sabrosa para contar una fiesta épica, de esas que te dejan sin voz, sin plata y con historias que no cuadran. Muy de chamo echando cuento al día siguiente, y sí, tiene su gracia.
"Chamo, el sábado me rumbié una nación en Tucupita y amanecí con una pulsera que no es mía, arena en los zapatos y cero recuerdos de cómo llegué a la casa."