Se usa para proponer armar una mateada medio improvisada, de esas que salen sin planear mucho: juntarse con amigos, cebar mate en ronda y quedarse charlando de la vida. Suele ser plan tranqui, al aire libre si pinta, y con esa mística patagónica de que el mate dura horas y nadie se apura.
"Che, está re lindo para caer al río. ¿Rodamos una mateada después del laburo y llevás vos las facturas? Yo pongo el termo y el parlante."