Se dice cuando alguien te pega un regaño bien fuerte, de esos que te ponen en tu sitio y te hacen espabilar. Viene de la idea literal de que te tiran de la oreja, como castigo de antes. Normalmente te lo suelta alguien con autoridad, tipo tu mamá, el jefe o un profe. Duele más en el orgullo que en la oreja.
"Llegué tarde otra vez y el jefe me dio un jalón de orejas delante de todos. Salí de la oficina más serio que un velorio, chamo."