Se dice cuando a alguien le cae una buena cagada a pedos, una bronca o un quilombo encima por mandarse una macana. Es como que te atienden en la puerta y te pasan factura sin filtro. Muy porteño, bien de calle, y suele venir con cara de orto incluida.
"Pedro cayó dos horas tarde y encima sin avisar, y el jefe lo recibió con alto bardo delante de todos, tipo: ¿te pensás que esto es un hostel?"