Se dice cuando alguien se sacude el muerto y se quita responsabilidad de encima, como quien se lava las manos y aquí no ha pasado nada. Vamos, que te desentiendes del lío, le endosas el marrón a otro y te quedas tan ancho. Suena a refrán de pueblo y tiene ese puntito irónico que da gusto.
"Se rompió el jarrón y, en cuanto llegó mi madre, mi hermano se quitó el sayo: Yo ni lo he tocao, eso ha sido el gato, palabra."