Se dice cuando alguien se queda esperando como menso y al final no pasa nada. Es el clásico plantón, pero con sabor bien mexicano: te dejan con el plan armado, la ilusión puesta y tú nomás ahí, chiflando, viendo la loma. Aplica para citas, ligues, compas y hasta para el que juraba que sí le iban a pagar hoy.
"No manches, el Beto se fue bien perfumado al antro y ahí se quedó chiflando en la loma porque la morra le dijo ahorita caigo y jamás cayó."