Se suelta cuando una ruta, excursión o paseo te parece brutal, de esos que te dejan con la boca abierta por las vistas o el planazo. En Cantabria encaja perfecto para hablar de monte, costa o desfiladeros. Es como decir que ha sido una experiencia top y que repetirías sin pensarlo.
"Nos metimos por el Desfiladero de la Hermida y, chaval, ¡qué pasada de ruta! Entre las paredes de roca y el río abajo, iba yo con la cara de turista flipando todo el rato."