Se usa para quejarse de algo que da pereza, fastidia o se siente como un esfuerzo enorme. Es como decir qué mamera o qué jartera, pero con ese toque más directo y callejero. Sirve para tareas, planes o situaciones que uno no quiere ni ver. Ojo, depende del tono puede sonar groserito.
"Oiga parce, qué güeva madrugar un lunes pa' ir a clase a las siete, uno ni ha abierto los ojos y ya lo tienen corriendo."