Se dice cuando alguien se queda con una cara de susto y desconcierto, como si no entendiera nada o le hubieran cambiado el plan a última hora. Es esa mirada de ¿y ahora qué hago? que te delata al toque. En Loreto suena bien selvático y bien gráfico, y sirve para vacilar sin ser mala onda.
"Le solté a Miguel que salíamos a pescar a las cuatro y puso cara de chunto, se quedó tieso mirando el río como si el motor fuera a hablarle."