Enojarse súbitamente porque alguien te ganó en los tacos o algo por el estilo. Básicamente, ponerse intenso por razones triviales.
Se dice cuando alguien se mosquea, se ofende o se lo toma como un ataque personal y entra en modo competitivo o rencoroso. Vamos, que se calienta por una tontería y ya no hay quien lo baje del burro. Se usa mucho en el día a día y también en plan pique sano entre colegas.