Se dice de la persona metiche que se mete donde no la llaman y anda con la oreja parada para enterarse de chismes, peleas y dramas ajenos. Es como ser sapo profesional, pero en versión Atacama. Si hay una conversación a media voz, ahí está picando en el orejón para después contarlo todo.
"Oye, deja de picar en el orejón, Juanita. Estábamos hablando del arriendo y ya te armaste la teleserie con los vecinos."