Se suelta para decir que una chica es majísima: simpática, agradable y con ese punto cercano que te gana en dos frases. Es un piropo bastante blanco, muy de andar por casa, y suele salir cuando alguien se porta bien o tiene un detallazo. Vamos, que te cae de lujo y lo dices sin pensarlo.
"Ayer en el poteo, la María nos vio perdidos y nos llevó de bar en bar. ¡Pero qué tía más maja! Encima se marcó unos pintxos y nos salvó la noche."