Se dice cuando tenés el pelo re seco, áspero o con un frizz que no hay peine que lo domé, como los pelitos del choclo. Es medio en joda, medio resignación, para bardearte a vos mismo o a un amigo después de humedad, lluvia o un mal día de peluquería. Duele, pero es bastante gráfico.
"Che, mirá cómo quedé con esta humedad, ni la planchita me salva. Tengo un pelo de choclo tremendo, parezco recién salido del monte."