Se dice cuando alguien o algo huele fatal, pero de ese nivel que te tumba y te hace abrir la ventana aunque esté haciendo frío. Es como decir que apesta, solo que con más drama y sabor de barrio. Muy de rancho y ciudad en Guanajuato, para cuando el tufo ya se pasó de lanza.
"Llegó del jale con las botas mojadas y la playera sudada, olía a rayos bien macizo. Mi jefa nomás lo vio y dijo: directo al baño, no me vayas a perfumar la sala."