Se dice de un lugar hecho un asco, sucio y desordenado, donde parece que hasta las moscas andan de fiesta. Sirve para regañar con cariño o con mala leche cuando alguien tiene la casa, el cuarto o el patio vuelto un desastre. No es fino, pero es bien chapín y bien gráfico.
"¡Vos, tu cuarto es un peladero! Recogé esa ropa y lavá los trastes antes de que llegue mi mamá y te arme el gran relajo."