Se dice cuando alguien se pega un porrazo bien feo, pero de esos que dan risa porque fue por andar paveando o distraído. Es como darse un golpe tonto, normalmente en la cabeza o contra algo, y quedar medio aturdido haciendo el ridículo. Suena bien nortino, bien de Atacama, y es imposible no reírse un poquito.
"Iba mirando el celu, no cachó el fierro y se pegó la cachiporra de frente. Quedó entero doblado, y nosotros tratando de no cagarnos de la risa."