Se dice cuando te vas a dar un homenaje de los gordos, normalmente con un chuletón de los que chisporrotean en la parrilla y te dejan en modo siesta. Es comer a lo grande, sin remordimientos y con alegría, como si hoy fuera fiesta. Y sí, la dieta siempre empieza mañana, qué casualidad.
"El sábado nos pegamos el txuletón en el asador, con sidra y todo, y luego tuve que rodar hasta el sofá porque no me doblaban ni las rodillas."