Se dice cuando alguien se manda una comilona brígida o le entra con todo a la comida, rápido y sin vergüenza, como si estuviera compitiendo. Es bien de la onda chilena de exagerar con el medio esto, el medio lo otro. Ideal para asados, cumpleaños y bajones de madrugada. Da risa porque siempre hay uno que se lo toma personal.
"Oye cabros, el Lucho se pegó el medio manazo con los completos y dejó la mesa pelada, ni alcanzamos a echarle mayo."