En Chile se dice cuando alguien acierta pero a lo bestia, como si le achuntara con precisión milimétrica. Es el típico comentario para felicitar una decisión, una talla, un regalo o una jugada que salió perfecta. Vamos, que no fue suerte, fue puntería. Suena bien chileno y queda filete para celebrar el golazo.
"Le llevaste completos y una chela al asado y quedaron felices. Oye, la hiciste corta y la pegaste al metro, po, compadre."