Dicho tolimense para cuando alguien pega un golpe de suerte bien inesperado y se lleva algo grande, como ganarse un premio, encontrar plata o que le salga un negocio redondo sin buscarlo. Es como decir que la vida le guiñó el ojo de la nada. Da un poquito de envidia, pero también risa.
"¿Y ese celular nuevo? Este man pegó la chiminoya en una rifa del barrio y ahora anda invitando pola y asado como si fuera millonario."