Se dice cuando, después de comprar algo, le pides al vendedor un extra gratis, como un bonus por la cara. Es el clásico a ver si cae algo más por el mismo precio, con sonrisa y confianza. No es robar, es negociar en modo barrio. Si te la dan, te vas feliz y con la bolsa más llena.
"En la bodega compré pan y le solté al casero: ya pues, su yapa. Se rió, me metió dos pancitos más y yo salí como rey, con mi vuelto y mi premio."