En Bogotá se le dice así al parcero que ya no es solo amigo, sino casi familia. Es el socio de confianza, el que aparece sin que lo llamen, te cubre la espalda y se queda firme cuando todo se pone pesado. Suena cariñoso y leal, como decir: este man es de los míos de por vida.
"Se me varó el carro en plena 80 y yo ya estaba resignado, pero cayó Juan con herramientas y hasta me trajo tinto. Ese man es mi parcero de vida, siempre al pie."