Se dice cuando te ganas la confianza y el cariño de alguien a punta de buena onda, favores o estar ahí cuando toca. Ya no eres un cualquiera, eres de la casa, como el michi que se pasea sin pedir permiso y nadie lo corre. Sirve para amigos, suegros, vecinos o hasta el jefe, si te lo curras.
"Le llevé unas chelas a la tía y le arreglé el WiFi, ya me gané el michi. Ahora caigo a su casa y me sirve ceviche como si fuera su sobrino."