Se dice cuando alguien se pone a regatear con toda, buscando bajar el precio o sacar una ventaja en un trato. Es el típico que no suelta un peso de más y le da vueltas a todo hasta que le sale. Muy de mercado y de compra-venta, con ese toque de malicia sana que a veces da risa.
"Juanita fue a comprar tenis y se puso a negociar el mango con el vendedor, que al final le bajó como veinte lucas porque ella no se dejó meter cuento."