Se dice cuando te vas a meter en un peo grande o en una situación que pinta caótica, como subirte a una balsa medio chimba y dejarte llevar por la corriente. Es una forma muy gráfica de avisar que vienen curvas y que después no vale quejarse. Si te montas, te montas con todo.
"Chamo, si te pones a cuadrar esa rumba con José y Pedro, ya sabes, te vas a montar en la balsa y después no llores cuando se arme el peo."